El espacio público es cada vez más importante, ¿cómo podemos actuar?

Este artículo fue originalmente publicado por Common Edge como "How Public Space Can Build Community and Rescue Democracy."

Los espacios públicos están pasando por un momento importante. Personas ajenas a la planeación urbana comienzan a notar cómo influyen en nuestra calidad de vida ya sea insertando la naturaleza y la memoria cultural en lo cotidiano, para recordárnos nuestras responsabilidades colectivas o fomentando la democracia. La gente también empieza a notar las sutiles formas en que esas contribuciones se ven erosionadas por amenazas de privatización, apropiación corporativa y apatía.

La compañía Apple ha comenzado un radical esfuerzo de cambio de marca para reconceptualizar sus tiendas como "las plazas de las ciudades" y generó una ola de preocupación fundamentada. La tecnología continúa alejándonos de la necesidad de abandonar nuestros hogares o interactuar cara a cara con otros humanos. Si por cada acción hay una reacción igual y opuesta, lo que sigue es que las oportunidades para tal interacción interpersonal se conviertan en un lujo que comenzamos a buscar, un llamado a recordar nuestro origen como seres sociales.

Para no dar a la tecnología un papel demasiado grande en este momento, la política también juega un papel: el progreso político a menudo exige un lugar físico para ejercer nuestros derechos de primera enmienda (o para luchar por ellos). Los espacios públicos grandes y visibles son un hogar natural. Los estadounidenses, en particular, han descubierto recientemente que los lugares que conocemos como espacios públicos -los aeropuertos, por ejemplo- son, de hecho, propiedad de empresas privadas o corren el riesgo de ser cedidos a empresas privadas. Cuando vemos los espacios públicos como una extensión física de nuestros derechos, comenzamos a acercarnos al verdadero valor que tienen en nuestra sociedad.

Piazza del Duomo, Milan. Imagen © Flickr user Raymond Cunningham licensed under CC BY-SA 2.0

Entonces, ¿qué deberíamos estarnos preguntando sobre el espacio público en este instante?

El espacio público a menudo se promociona como una clave para "construir un sentido de comunidad". En mi opinión, esto significa fortalecer las relaciones interpersonales significativas; forjar una identidad dinámica y compartida; fomentar la administración del lugar y crear un sentido de pertenencia que sea lo suficientemente seguro para recibir abiertamente a los recién llegados. Pero dejar de lado un área con algunos árboles y algunos bancos difícilmente garantiza que un espacio haga cualquiera de estas cosas con éxito (vea #PlacesIDontWantToSit). Por lo tanto, vale la pena investigar cómo funcionan exactamente los espacios públicos y cómo podríamos diseñarlos construir un mejor futuro.

Podríamos comenzar a evaluar un espacio público por sus características físicas pero ¿Qué define sus bordes? Un espacio, después de todo, es tan bueno como lo que lo define, ya sean edificios, bardas, árboles o una línea de tiza. ¿Estos bordes contienen cómodamente el espacio haciéndolo lo suficientemente atractivo? ¿Qué elementos utiliza para invitar al transeúnte? ¿Una escultura o monumento? ¿Qué usa para animar al transeúnte a quedarse? ¿Áreas verdes? ¿Un escenario para conciertos? ¿Cómo se escala en relación con su contexto? ¿Cómo se adapta a los cuerpos que la transitan?

El campo en Siena, Italia a menudo se promociona como la plaza pública ideal: tiene un monumento emblemático de la torre que se anuncia sobre el resto del tejido urbano y un borde bien definido por edificios de escala humana con callejuelas peatonales entre ellos. La ligera pendiente en la acera invita tanto a los viajeros cansados como a los lugareños a recostarse bajo el cálido sol de la tarde. Y sus dimensiones físicas permiten a un ser humano promedio discernir la identidad de otro ser humano desde casi cualquier punto dentro de él.

Downtown, Greenville, SC. Imagen © Flickr user lovinkat licensed under CC BY 2.0

Recuerdo claramente que durante una tour de campo en un autobús que atravesaba la universidad, bajamos en la calle principal en Greenville, Carolina del Sur. Nos recibieron anchas aceras con frondosos árboles en la calle, cruces peatonales bien pavimentados que nos invitaban a caminar, salpicados de arte público para terminar en un parque con vista al río. Estos sitios para detenerse, sentarse y transitar, invitaban a las personas a interactuar y a quedarse. Este fue el primer momento en el que supe que una calle podría ser más que una vía de tránsito para automóviles, si sus elementos físicos se diseñaban adecuadamente, una calle podría ser un parque que contribuiría a nuestra salud.

Sin embargo, es importante recalcar que ningún elemento físico puede crear mágicamente un sentido intangible de comunidad: las personas son en última instancia responsables de esto. Pero los espacios diseñados pueden propiciar un ambiente en donde esta comunidad se desarrolle.

¿Cuáles son las características que comparten estos elementos?

Proporcionan un espacio agradable que da lugar a las interacciónes interpersonales, para comer o mantener una larga conversación. Estar cara a cara con otra persona (o grupo de personas) provoca diferentes patrones de interacción que a través de la pantalla no son posibles. Los espacios públicos también pueden propiciar la proximidad e interacciones con la "otredad:" personas que quizás no conozcas en lugares privados construidos para grupos con un estatus socioeconómico común o actividades de ocio.

Proporcionan seguridad y libertad en el espacio. Nuestros instintos como seres sociales, casi como la gravedad, nos reúnen ena centros físicos para ocasiones trascendentales: recuerda los lugares dónde se congregan las personas después de una gran victoria deportiva o para protestar. Todos en una comunidad deberían sentirse bienvenidos y a salvo, incluso si están allí para hablar críticamente a los poderes fácticos. Existe una tendencia desconcertante en permitir que los espacios públicos de propiedad privada (POPS) ocupen el lugar de los espacios reales que pertenecen al público. Estos POPS no tienen que permitir protestas o mítines que puedan ser percibidos como "incómodos" o "fuera de marca", pero que sin embargo son vitales para la expresión democrática.

Una manifestación en los terrenos de la Casa del Estado de Rhode Island, Enero de 2017. Imagen © Ben Willis

Invitan a jugar, tanto a niños como a adultos. Los investigadores en varias disciplinas han notado la importancia del juego para el desarrollo humano, y ¿qué mejores lugares para proporcionar acceso a esto que los  espacios públicos? Es común olvidarnos del juego en casa o en la oficina, pero cuando se instala un tobogán acuático gigante en el centro de una plaza pública, es difícil no darse cuenta al caminar a casa y a veces, el estímulo para jugar no necesita más que un espacio abierto para correr, perseguir o definir su uso.

Una instalación de tobogán de agua en Federation Square, Melbourne, Australia. Imagen © Ben Willis

Están visiblemente conformados por las personas que los ocupan. Los artefactos culturales, artísticos, la iconografía y la programación responden al pasado y al presente de las personas dentro de la comunidad y son lo suficientemente dinámicos como para cambiar gradualmente en el futuro. A través de estas representaciones físicas, los habitantes comienzan a desarrollar un sentido de pertenencia dentro de la identidad local compartida. Tal identidad fomenta la mayordomía no solo del espacio en sí, sino también de las personas dentro de esos lugares.

Si no se intervienen estos espacios más allá de darles mantenimiento, muchos de ellos continuarían evolucionando lentamente en este tipo de entornos. Pero hay gobiernos municipales, urbanistas y grupos comunitarios que se preocupan profundamente y tienen una influencia significativa en la configuración de las calles, los parques y las plazas, y ahora más que nunca, los ciudadanos en general están prestando atención a ello. Si bien dichas transformaciones no ocurren de la noche a la mañana, nos haría bien revisar hacia donde nos dirigimos para dirigirlos y poder incluir el concepto del buen vivir en nuestros días.

Parque de Balboa, un espacio público en el centro de San Diego, CA. Imagen © Panoramio user Roman Eugeniusz via Wikimedia licensed under CC BY-SA 3.0

El buen vivir proviene de tradiciones indígenas en América del Sur y reemplaza nuestro objetivo paradigmático de "riqueza individual" con el derecho a un ecosistema equilibrado y al "bienestar colectivo" de una comunidad. Este bienestar es definido ampliamente para fomentar la autodeterminación y el florecimiento de una rica diversidad cultural y una alta calidad de vida.

¿Qué tiene que ver el buen vivir con el diseño del espacio público?

Los espacios públicos traen plantas a nuestras ciudades y pueblos llenos de asfalto, vidrio y silicio. Esto iguala el acceso a la naturaleza para aquellos que a menudo no pueden escapar al campo o que viven en una densidad que no deja lugar a los jardines o los patios privados y promueven también a que los recursos se utilicen para cuidar la naturaleza.

El espacio público puede desafiar el dominio excesivo de lo privado mediante el apoyo a las culturas minoritarias. Usando el arte, a iconografía o una configuración de espacio que permita que las actividades culturales tengan un lugar, el espacio público puede proporcionar una exposición y reconocimiento equitativos. También fomenta una autodeterminación por parte de las comunidades minoritarias si nos aseguramos de que puedan discutir y tomar decisiones.

Del mismo modo, aquellos con poder de decisión necesitan buscar formas de romper las narrativas de exclusión que tan a menudo plagan los espacios públicos. Esto no significa permitir que los parques se conviertan en refugios para comportamientos nefastos o imprudentes, pero sí que puedanalentar tanto a los desamparados como a los ejecutivos de las empresas, a los discapacitados, etc. a ocupar el espacio con comodidad y dignidad. Significa desconectar el desafortunado vínculo entre "mejoramiento" y "desplazamiento" mediante la asignación de recursos a espacios públicos olvidados,

Los espacios públicos son tanto un fin como un medio, una escultura que vale la pena exhibir y una losa de mármol que será tallada de nuevo por la interacción de cualquier variedad de personas que pase a través de ella cada día. Cuando se presentan de forma auténtica, presentan una poderosa herramienta para la sociedad que debe ser apreciada, protegida, puesta a trabajar y ampliada con nuevas ideas y aportes. Ahora es el momento de dejar de darles por hecho. La responsabilidad final de construir una comunidad y mantener la democracia es nuestra responsabilidad: debemos empujarnos a construir el espacio que ocupa nuestras ciudades y definir sus usos.

Ben Willis es arquitecto en Union Studio Architecture & Community Design, una empresa en Providence, Rhode Island que trabaja para salvar al mundo de la expansión. Encuéntralo en Twitter: @gbenwillis.

Sobre este autor/a
Cita: Willis, Ben. "El espacio público es cada vez más importante, ¿cómo podemos actuar?" [Awareness of the Importance of Public Spaces is Increasing—Here's How We Can Capitalize On It] 22 mar 2018. ArchDaily México. (Trad. Arellano, Mónica) Accedido el . <https://www.archdaily.mx/mx/891236/la-relevancia-del-espacio-publico-incrementa-como-podemos-actuar> ISSN 0719-8914

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